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Aires, Argentina
La
consulta médica: el mejor remedio para vencer la obesidad
La alimentación argentina genera, por un lado, obesos desnutridos,
con hiperalimentación calórica y déficit de
proteínas y minerales. Por otro, asegura enfermedades degenerativas
en la madurez: desde problemas circulatorios a cánceres
y, de paso, dos millones de casos nacionales de diabetes, de los
cuales la mitad carece de diagnóstico. Todas las drogas
y tratamientos que se venden hacen caso omiso de una verdad estadística:
lo que cura la obesidad es más el médico que su medicina.
Lo que adelgaza es ir al médico.
Mientras en los países desarrollados se multiplican las
investigaciones tecnológicas (los genes de la obesidad,
nuevos fármacos, inyecciones de hormonas) nuevos conceptos
afirman que las dietas y los medicamentos no funcionan si el paciente
no visita entre una y tres veces a la semana el consultorio.
La relación y el estímulo que implica un control
permanente, son la fuerza motriz del adelgazamiento. Existen demasiados
trabajos científicos que prueban la conveniencia de la relación
entre médico y paciente.
Es cuestión de que el paciente vaya al consultorio para
repetir ciertos rituales: pesarse, medir porcentajes de grasa,
agua y músculo que van variando en el cuerpo, hablar sobre
las distintas posibilidades de armar el menú y los cambios
en las rutinas de actividad física.
La medicación es el último recurso, incluso la dieta
y el ejercicio, si no hay cambio de actitudes, logran un descenso
sólo transitorio de peso. Por lo que, además del
conocimiento de la problemática personal que dispara la
gordura, hay que acompañar al paciente. Debe cambiar la
programación de su cuerpo y de su mente para procesar los
hidratos de carbono y las grasas.
No es poca cosa para el paciente, y tampoco para el nutricionista.
El primero necesita desde un amigo hasta un psicólogo y
una ecónoma, toda en la misma persona. El profesional enseña
por un lado a controlar los ataques de pánico, cuando el
paciente se zambulle en la heladera dispuesto a comerse todo, pero
también a cocinar sano, rico y con la menor cantidad de
calorías posibles.
A mayor compromiso con el médico, mayor adelgazamiento.
Las visitas al medico deben ser regulares y profusas. La obesidad
es una enfermedad crónica, con efectos graves a largo plazo.
Habría que hacer campañas sostenidas para erradicarla,
es la epidemia del siglo XXI.